Olivar

Olivar

El olivo es un árbol leñoso, de porte mediano-alto, (dependiendo del sistema de cultivo), que generalmente está formado por una sola copa, aunque puede disponer de uno o más troncos. Además, las hojas del olivar son perennes con un haz de color verde oscuro, liso y un envés de color grisáceo. El fruto es de gran interés tanto para aceituna de mesa como por su contenido en aceite.

Los olivos pasan por una etapa de brotación (febrero-abril), floración (abril-mayo), fecundación y cuajado de frutos (mayo-junio), crecimiento fruto (junio-septiembre), maduración del fruto (octubre-diciembre) y reposo vegetativo (noviembre-febrero).

Cada etapa requiere unas necesidades nutricionales diferentes:

Nitrógeno:

Es el elemento central de la fertilización y debe aplicarse en los épocas críticas desde brotación hasta previo a la floración y cuajado. En otoño también es positiva una aplicación de nitrógeno para estimular la recuperación de las reservas del árbol. Además, este nutriente aumenta la asimilación de otros elementos.

Una falta de nitrógeno produce un color más claro en las hojas, reducción de tamaño y caída prematura. Un exceso también es negativo ya que puede hacer al árbol más sensible a heladas y enfermedades.

Fosforo:

El fósforo acelera la maduración y mejora la floración y cuajado. Las necesidades de fósforo en el olivar son regulares a lo largo del ciclo.

Una falta de fósforo presenta hojas muy pequeñas de color oscuro y reducción del crecimiento de los tallos.

Potasio:

Esencial en la formación de azúcares, proteínas y grasas y además, interviene en el cierre y apertura estomática. Tiene efecto directo sobre la producción, aumentado la calidad y tamaño del fruto y mejorando el contenido en aceite. En maduración del fruto es positiva la aplicación de potasio ya que se acumula gran cantidad en el interior del mismo.

Una falta de potasio desarrolla una reducción de la floración y tamaño de fruto,  hojas con puntas amarillas o rojizas y zona necrótica en ápice y borde.

Calcio:

Forma parte de las paredes celulares de la planta por lo tanto, favorece el crecimiento y formación de frutos. Es importante destacar que aunque el suelo presente gran cantidad de calcio, es posible que éste se encuentre en una forma no asimilable por el árbol.

Una deficiencia de calcio, causa una intensa clorosis en hojas en la zona apical, variando a color verdoso en las hojas jóvenes y anaranjado en las más viejas.

Magnesio:

Es el átomo central de la clorofila por lo que influye directamente en la fotosíntesis, además, es activador de varias enzimas e intervienen en la turgencia de las células.

Una deficiencia de magnesio es poco común en olivar, sin embargo cuando se presenta observamos hojas color verde claro desde le ápice a la base y una reducción general del crecimiento.

Hierro:

El hierro no forma parte de la clorofila, pero es esencial ya que influye en la formación de la pigmentación verde y en otros procesos como la fotosíntesis. El olivo no es especialmente sensible a la falta de hierro. Una carencia de hierro puede ser debido a pH altos del suelo que hacen que éste se encuentre bloqueado.

Una deficiencia de hierro causa síntomas claros de clorosis que pueden llegar a causar necrosis si la carencia es muy acusada. Esto ocasiona reducción del crecimiento de los brotes y por lo tanto reducción en la producción.

Boro:

El boro es el micronutriente más importante para el olivar, siendo de gran importancia en las etapas de floración y fructificación. Por ello la aplicación de boro debe comenzar en la etapa de pre-floración.

Una deficiencia de boro muestra en hoja zonas necróticas en el ápice de la hoja. Además al estar estrechamiento relacionado con la fertilidad, una deficiencia de boro disminuye drásticamente la producción y puede causar deformación en la fruta.

Zinc:

Activa una serie de enzimas y es fundamental para el crecimiento y desarrollo de un cultivo. Como la deficiencia de este micronutriente afecta al crecimiento del olivar es importante realizar el tratamiento en primavera.

Una deficiencia de zinc produce manchas amarillas en las hojas y detección del crecimiento de brotes.

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