Frutales de Hueso

Frutales de Hueso

Los arboles frutales son aquellos capaces de producir frutas, lo que técnicamente corresponde el óvulo de la flor ya madurado y con las semillas en su interior. Dentro de los frutales está el grupo de los frutales de hueso, técnicamente conocidos como drupas. Producen un fruto carnoso cuyas semillas se encuentran dentro de un hueso duro. Dentro de esta categoría, podemos incluir cultivos del género Prunus como el melocotonero, ciruelo, albaricoquero, cerezo, almendro…

En general, las aplicaciones de elementos nutricionales a los frutales de hueso varían dependiendo de la etapa en la que se encuentre el cultivo, ya sea en la etapa de formación, cuando el árbol aún esta creciendo, o en la etapa de producción, dentro de la cual también se produce una variación dependiendo de la fase de la campaña.

Nitrógeno

El nitrógeno es considerado el macronutriente por excelencia. Por ello, lo es importante una buena aportación del mismo en nuestro cultivo. Forma parte de las proteínas y aminoácidos. A su vez, también forma parte de la estructura celular. Es necesario para la síntesis y transferencia de energía. Y además, es un componente esencial de la clorofila.

Fósforo

El fósforo es uno de los principales macronutrientes minerales necesarios por la planta para un correcto crecimiento y producción. Interviene directamente en la obtención, almacenamiento y uso de energía obtenida mediante la fotosíntesis. Además, permite una correcta maduración de la planta, con un buen crecimiento y mejor desarrollo tanto de raíces como de flores. Y ayuda a la planta a resistir condiciones de bajas temperaturas e incluso a combatir enfermedades.

Potasio

El potasio es otro de los elementos principales necesarios por la planta para su correcto desarrollo. Forma parte activa en la fotosíntesis, ya que interviene en la captación de CO2 atmosférico y en la formación de azucares. Por otro lado, actúa en la movilización de nutrientes y favorece al crecimiento por su acción en las enzimas implicadas.

Es indispensable para la absorción de agua por las raíces y la transpiración, actuando en la gestión hídrica de la planta. Además, forma parte también del proceso de formación de las proteínas vegetales. Por este motivo, un correcto aporte de este nutriente también aumenta la cantidad de proteínas en el fruto.

Calcio

El calcio tiene un efecto crucial en la planta. Es el encargado de la formación y mantenimiento de la pared celular vegetal, favoreciendo y mejorando todo el desarrollo vegetativo del cultivo. Además, actúa como cofactor para gran cantidad de enzimas, lo que hace que sea importante también para el mismo metabolismo y nutrición de la planta. También, participa en la regulación estomática, mejorando la gestión hídrica del cultivo. Aparte de estos efectos, el calcio mejora también la estructura del suelo, mejorando las condiciones nutricionales del cultivo al mejorar la biodisponibilidad de nutrientes.

Por otro lado, una deficiencia en calcio puede verse reflejada en el cultivo por crecimiento amorfo o inusual de las nuevas hojas. O bien por los tallos de incorrecta formación de la pared celular e incluso por pudrición apical de los frutos.

Zinc

El zinc es esencial para un correcto crecimiento del cultivo. Interviene en la síntesis de enzimas necesarias para la asimilación y degradación de azúcares. También en la síntesis de ciertas hormonas que intervienen en el crecimiento de la planta. Además, mejora la resistencia a las bajas temperaturas del cultivo.

Los cultivos con deficiencias en Zn presentan hojas pequeñas con quemaduras localizadas intervenales y apicales. También hojas en formación de roseta debido al acortamiento de los espacios interfoliares.

Para su corrección se ha probado como efectiva la aportación foliar como mínimo en 2 aplicaciones previas a la floración y sobre la madera poco antes de la brotación de las yemas para suplir estas carencias y tener un desarrollo y producción óptimos.

Manganeso

El manganeso es esencial para un correcto crecimiento del cultivo ya que actúa como mediador indispensable en procesos como la fotosíntesis, respiración, asimilación del nitrógeno, alargamiento de raíz e incluso interviene en la resistencia frente a ciertos patógenos.

Una deficiencia en manganeso se manifiesta en el cultivo por una clorosis intervenal leve en las hojas más jóvenes con un hundimiento oscuro en la misma zona, así como una clara reducción del crecimiento de la planta y hojas.

Para su corrección se ha probado como efectiva la aportación foliar como mínimo en 2 aplicaciones previas a la floración y sobre la madera poco antes de la brotación de las yemas para suplir estas carencias y tener un desarrollo y producción óptimos.

Hierro

El hierro es esencial para un correcto crecimiento del cultivo ya que forma parte de gran cantidad de enzimas y pigmentos indispensables para un correcto desarrollo de la planta.

Los cultivos con deficiencias en Fe presentan hojas completamente amarillas, debido a su deficiencia en clorofila, con la consecuente pérdida de la capacidad fotosintética.

Para su corrección se ha probado como efectiva la aportación foliar como mínimo en 2 aplicaciones previas a la floración.

Cobre

El cobre es esencial para un correcto crecimiento del cultivo debido a que actúa como intermediario en gran cantidad de procesos enzimáticos como la acción de la clorofila, además de ser indispensable para un correcto crecimiento por su acción en la asimilación y producción de carbohidratos y proteínas.

Una deficiencia en cobre se manifiesta en el cultivo por una leve clorosis intervenal en las hojas más nuevas. Estas pierden capacidad fotosintética, y a su vez, se produce una degeneración de los meristemos apicales, impidiendo la ramificación y correcto desarrollo de la planta.

Boro

El boro, junto con el calcio, interviene en la correcta formación de las paredes celulares y división celular. Es especialmente importante en las épocas de floración y polinización para un correcto desarrollo reproductivo. Por tanto, sirve para una buena producción en el cultivo.

Una deficiencia en boro se manifiesta en el cultivo por deterioro de los puntos de crecimiento tanto de las hojas, raíces como estructuras de floración y fructificación. Esto produce un crecimiento deforme de las hojas, así como una formación en «roseta» de estas por la muerte de los meristemos apicales.

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