Cuando se retira el fruto, el árbol sigue trabajando. Lo que ocurra en las semanas siguientes a la recolección condiciona la brotación, la floración y el cuajado del año que viene.
Una vez retirados los frutos, el árbol continúa activo y entra en una fase decisiva: recuperar los nutrientes movilizados durante la producción, mantener su actividad metabólica y acumular reservas en raíces, tronco, ramas y yemas.
Durante el desarrollo y la maduración de la cosecha, los frutos actúan como importantes órganos de demanda y reciben una parte considerable de los fotoasimilados y nutrientes absorbidos por la planta. Como consecuencia, tras la recolección puede producirse una reducción de las reservas internas, especialmente cuando la carga productiva ha sido elevada o el cultivo ha atravesado condiciones de estrés térmico o hídrico.
Por este motivo, la nutrición en poscosecha debe considerarse una parte esencial del programa anual de fertilización, y no un extra opcional. Su objetivo es que la planta cierre el ciclo con un nivel adecuado de reservas para afrontar el reposo y el inicio de la campaña siguiente.
En los frutales de hoja caduca, el cuándo pesa tanto como el qué.
La nutrición de poscosecha debe realizarse después de la recolección, pero con suficiente antelación al amarilleamiento y a la caída de las hojas.
Mientras la superficie foliar permanece verde y funcional, la planta mantiene su capacidad fotosintética y puede absorber los nutrientes aplicados por vía foliar, incorporarlos a su metabolismo y movilizarlos hacia los órganos permanentes. A medida que avanza la senescencia, disminuyen la actividad metabólica y la capacidad de absorción, por lo que las aplicaciones tardías pierden eficacia.
Depende de la especie, la variedad, la fecha de cosecha, el estado hídrico, la carga productiva y las condiciones climáticas:
La estrategia, por tanto, debe adaptarse al tipo de cultivo, a la variedad y al estado real de la planta.
En numerosos frutales caducifolios, la floración se produce antes de la brotación o coincide con las primeras fases de emisión foliar. En ese momento, la superficie fotosintéticamente activa es todavía muy reducida y la capacidad de la planta para generar nuevos fotoasimilados y absorber nutrientes por vía foliar resulta limitada.
Es decir: el desarrollo inicial de las flores, la brotación, el crecimiento de los primeros tejidos y parte del proceso de cuajado dependen en gran medida de las reservas acumuladas durante el ciclo anterior.
Fósforo
Adquiere una importancia especial por su participación en el metabolismo energético y en los procesos asociados a la floración y al desarrollo de los tejidos jóvenes. Cuando el cultivo inicia la floración antes de disponer de una masa foliar plenamente funcional, contar con reservas adecuadas de fósforo permite sostener la elevada demanda energética del comienzo del nuevo ciclo.
Potasio
Es uno de los nutrientes extraídos en mayor cantidad con la cosecha. Participa en la regulación osmótica, el transporte de fotoasimilados y la movilización de azúcares hacia los órganos de reserva. Su reposición en poscosecha compensa las extracciones de la campaña y mejora la disponibilidad interna del árbol durante las primeras fases de desarrollo.
Micronutrientes
Junto con los macronutrientes, determinados micronutrientes adquieren especial relevancia en la preparación del siguiente ciclo:
La reposición nutricional en poscosecha no es exclusiva de los frutales caducifolios. En cultivos perennes de hoja perenne —cítricos, olivo, aguacate y otras especies leñosas— la planta mantiene hojas activas durante todo el año, pero también atraviesa periodos de elevada demanda y exportación de nutrientes asociados a la cosecha.
Después de la recolección, estos cultivos deben recuperar parte de los elementos utilizados durante el desarrollo y la maduración de los frutos, y reconstruir sus reservas antes de afrontar nuevas fases de brotación, floración o crecimiento vegetativo.
Aunque no se produzca una caída foliar generalizada como en los caducifolios, sigue siendo importante intervenir en un momento en el que el árbol disponga de hojas funcionales, buena actividad radicular y condiciones adecuadas de humedad. El objetivo es reponer las extracciones realizadas por la cosecha y evitar que los nuevos ciclos productivos comiencen sobre un cultivo nutricionalmente agotado.
Tanto en especies caducifolias como en perennes, la poscosecha debe entenderse como una fase de reconstrucción fisiológica y nutricional totalmente necesaria.
Desde Herogra Especiales proponemos la utilización de ECOTOP y HEROPHOS-K, dos soluciones aptas también para agricultura ecológica que permiten abordar de forma complementaria las necesidades del cultivo tras la recolección.
ECOTOP — recuperación metabólica y micronutrientes
Combina extracto de algas, manitol, boro, zinc, molibdeno y el exclusivo potenciador ST14.
El extracto de algas y el manitol contribuyen a mantener la actividad fisiológica del cultivo durante la fase de recuperación, mientras que los micronutrientes aportados desempeñan funciones relevantes en el metabolismo y en la preparación del siguiente ciclo vegetativo y reproductivo.
HEROPHOS-K — reposición de macronutrientes y formación de reservas
Aporta fósforo, calcio y potasio para apoyar la reposición nutricional después de la recolección:
La combinación de ambos permite actuar sobre los dos aspectos fundamentales de la poscosecha:
En resumen
La poscosecha no es solo el cierre de la campaña actual: es el primer paso nutricional para sostener la brotación, la floración y el potencial productivo de la siguiente.
Ensayo de ECOTOP en manzana

Aumento de un 21% más la producción en manzana, donde se aplicó Ecotop en prefloración floración y poscosecha.