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  • 06-10-2026

Abonado de otoño: preparar hoy la producción de la próxima campaña

Con la llegada del otoño y el final de la recolección, es fácil pensar que las necesidades nutricionales de algunos cultivos leñosos han terminado. Sin embargo, estas semanas representan una etapa de gran interés agronómico. El árbol debe recuperarse del esfuerzo realizado durante la campaña y comenzar a acumular reservas para afrontar el siguiente ciclo productivo.

En frutales de hoja caduca y en olivares de recolección temprana, el periodo posterior a la cosecha ofrece una oportunidad especialmente interesante para reponer nutrientes, mantener un adecuado estado fisiológico del árbol y preparar procesos tan importantes como la brotación, la floración y el cuajado de la siguiente campaña.

Cuando la cosecha termina, el trabajo del árbol continúa

Después de recoger la fruta o la aceituna, el árbol no detiene inmediatamente su actividad. Mientras mantiene superficie foliar funcional, continúa realizando fotosíntesis y redistribuyendo nutrientes hacia órganos de reserva como raíces, tronco, ramas y yemas. Estas reservas serán determinantes cuando el cultivo reinicie su actividad tras el invierno.

Durante las primeras fases de brotación y floración, la nueva superficie foliar todavía es escasa y la absorción radicular puede verse limitada por las bajas temperaturas del suelo. Por ello, una parte importante de las necesidades iniciales del cultivo dependerá de los nutrientes almacenados durante el ciclo anterior.

En los frutales de hoja caduca, además, esta ventana de actuación tiene una duración limitada. Conforme avanza la senescencia, disminuye la actividad de las hojas y también la eficacia de las aplicaciones foliares. Por este motivo, conviene realizar los tratamientos mientras exista suficiente superficie foliar activa, preferentemente antes de alcanzar aproximadamente un 50 % de caída de hoja.

En el olivar recolectado en verde la situación es diferente, ya que la pérdida de hoja no condiciona la estrategia. Sin embargo, el objetivo es el mismo: aprovechar el periodo posterior a la cosecha para ayudar al árbol a recuperarse y comenzar la reposición nutricional de cara a la campaña siguiente.

En ambos cultivos, una estrategia especialmente interesante es la combinación de ECOTOP + HEROPHOS K, orientada a la reposición de fósforo, potasio y calcio, junto con micronutrientes de especial interés para los procesos reproductivos de la próxima campaña, como boro, zinc y molibdeno.

El objetivo no es estimular un nuevo crecimiento vegetativo, sino favorecer la creación de reservas y mantener un adecuado estado nutricional que pueda sostener posteriormente la brotación, la floración y el cuajado. Además, ECOTOP incorpora extractos de algas que pueden integrarse dentro de una estrategia preventiva de acondicionamiento fisiológico frente a situaciones de estrés abiótico.

¿Y qué ocurre cuando la aceituna sigue en el árbol?

Cuando la cosecha todavía no se ha realizado, la estrategia debe adaptarse a las necesidades del fruto. Durante las últimas fases de desarrollo de la aceituna es habitual centrar la nutrición en el potasio, debido a su participación en el transporte de fotoasimilados, la regulación hídrica y el desarrollo final del fruto.

Sin embargo, limitar el último tratamiento exclusivamente al aporte de potasio supone desaprovechar una aplicación que también puede utilizarse para mantener el estado nutricional del árbol y comenzar a reponer otros elementos importantes.

Por ello, la combinación de HEROFOL DENSO ROJO + HEROPHOS K permite mantener un elevado aporte de potasio orientado al engorde final de la aceituna y, al mismo tiempo, complementar la nutrición con fósforo y calcio.

De esta manera, una misma intervención acompaña las necesidades finales del fruto mientras comienza a preparar nutricionalmente al árbol para el siguiente ciclo. El último tratamiento de engorde deja así de ser una aplicación exclusivamente potásica para convertirse en una herramienta de transición entre la campaña actual y la próxima.

Nutrición y protección: dos objetivos en la misma estrategia

El otoño coincide con un aumento progresivo de la humedad y de las precipitaciones, condiciones que pueden favorecer la aparición de determinadas enfermedades. Cuando la estrategia fitosanitaria lo requiera, ambos programas pueden complementarse con HEROCUPER, aportando una acción fungicida y bactericida preventiva de cara al periodo de lluvias, siempre de acuerdo con los usos y condiciones autorizadas.

Al final, la estrategia otoñal permite abordar de forma conjunta la recuperación nutricional, la preparación fisiológica del árbol y la protección preventiva del cultivo. Porque en los cultivos leñosos la siguiente campaña empieza mucho antes de la brotación de primavera.

El abonado de otoño no es solo el final de una campaña; es también el primer paso de la siguiente.

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