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  • 26-06-2025

La microbiota vegetal: un aliado invisible para el crecimiento de las plantas

¿Qué es la microbiota vegetal?

Las plantas ofrecen una amplia variedad de hábitats donde pueden encontrarse distintos tipos de microorganismos, formando lo que se conoce como microbiota vegetal. Esta microbiota está compuesta por una gran diversidad de microorganismos que conviven estrechamente con la planta y desempeñan funciones clave para su desarrollo, crecimiento y salud.

Beneficios de la microbiota en las plantas

Los microorganismos asociados a las plantas pueden beneficiarlas de diferentes maneras:

  • De forma directa: transforman los nutrientes del suelo para hacerlos más accesibles, ayudan a resistir condiciones ambientales adversas como la sequía o protegen frente a patógenos.
  • De forma indirecta: activan los mecanismos de defensa naturales de la planta, fortaleciéndola ante posibles amenazas.

Una microbiota organizada y especializada

Es importante destacar que las comunidades microbianas no se distribuyen al azar. Siguen patrones de organización específicos, determinados tanto por el ambiente como por las características particulares de cada zona de la planta.Por ello, la composición microbiana varía significativamente según la ubicación de la planta, reflejando una especialización en función de las condiciones locales (Figura 1).

Figura 1. Microbioma vegetal en distintas zonas de la planta. Figura extraída de https://www.nature.com/articles/s41579-020-0412-1

LOS PRINCIPALES HÁBITATS DE LOS MICROORGANISMOS EN LAS PLANTAS

La rizosfera: El universo que rodea las raíces

Uno de los entornos microbianos más ricos es la rizosfera, la región que rodea las raíces. Aquí, muchos grupos bacterianos presentes en el suelo también se encuentran, pero con una composición específica.

Los microorganismos de la rizosfera desempeñan funciones esenciales como:

  • Fijación de nitrógeno, realizada por bacterias como Rhizobium
  • Descomposición de la materia orgánica, gracias a microorganismos como Pseudomonas.
  • Protección frente a patógenos del suelo, con la acción de bacterias como Bacillus y Streptomyces.

La endosfera: El interior de la planta

Adentramos en el interior de la planta, encontramos la endosfera, correspondiente a los tejidos internos. Aquí habitan los llamados microorganismos endófitos, que establecen un contacto directo con las células vegetales.

Estos microorganismos, como los géneros Bacillus o Azospirillum, aportan numerosos beneficios:

  • Mejoran la absorción de nutrientes, movilizando elementos como nitrógeno y fósforo que de otra manera no estarían disponibles.
  • Protegen frente al estrés oxidativo, gracias a la producción de enzimas detoxificantes.
  • Estimulan las defensas naturales de la planta, promoviendo la producción de compuestos protectores.

La Filosfera: Vida en las Partes Aéreas

Las partes aéreas de la planta, como hojas y tallos, conforman la filosfera, un entorno donde predominan bacterias y hongos adaptados a condiciones exigentes como la exposición al aire y la luz solar. Entre los microorganismos más comunes destacan las bacterias del género Pseudomonas.

Las principales funciones de la filosfera son las siguientes:

  • Producción de fitohormonas: Microorganismos como Bacillus subtilis generan auxinas (favorecen el alargamiento celular) y citoquininas (estimulan la división celular), lo que promueve el crecimiento y mejora la adaptación a cambios de temperatura o humedad.
  • Protección frente a patógenos: Bacterias y hongos producen compuestos que evitan que los patógenos se adhieran a hojas y tallos, reduciendo el riesgo de enfermedades.

Aunque comparten algunos beneficios con los microorganismos de la rizosfera, los de la filosfera están especializados en proteger y fortalecer las partes aéreas de la planta.

Las plantas no solo ofrecen diversos espacios para la vida microbiana, sino que estas comunidades microbianas tienen un impacto en la salud y el bienestar de las plantas. La interacción entre los microorganismos y las diferentes zonas de la planta, refleja un sistema complejo y adaptado a las necesidades específicas de cada parte de la planta, lo que asegura su crecimiento, su defensa y su capacidad de prosperar en un entorno cambiante.

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