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  • 08-08-2022

La fertilización poscosecha, la gran olvidada

Una vez se cosecha un cultivo, este entrará en un estado de reposo previo al reinicio de su ciclo biológico. Antes de floración, la planta comienza a acumular sustancias de reserva, que le servirá de base para la brotación y floración del siguiente ciclo biológico. Es por esto por lo que se debe de realizar un paso clave, que de forma general pasa desapercibido: la fertilización poscosecha.

El período de poscosecha en un cultivo es aquel comprendido entre el término de cosecha de del fruto y el reposo de los árboles. Este reposo se marca por el inicio del cambio de coloración de las hojas en las especies de hoja caduca, el cual puede ser muy variable entre especies, y que marca el comienzo de su fase de reposo.

Por ejemplo, en un viñedo puede durar entre 30 y 45 días según la localidad; en cambio, en un huerto de cerezos puede durar entre 100 y 120 días. De esta forma, la cantidad de nutrientes a aplicar en los períodos de pre y poscosecha debe guardar relación con el tiempo que dure cada etapa.

Te contamos todo lo que tienes que saber en este nuevo post de Herogra Especiales. 

 ¿Por qué realizar una fertilización poscosecha?

El motivo principal para llevar a cabo esta práctica es el aporte de nutrientes que el cultivo necesitará para comenzar de nuevo su ciclo biológico, garantizando una producción satisfactoria. Pero no solo está el motivo nutricional, también hay un motivo fenológico, y es que en este periodo previo al reposo y en el propio reposo, es cuando las raíces tienen más actividad.

Entendamos al frutal como una balanza: en un lado tiene la parte aérea, y en el otro la parte radicular. La balanza oscila a lo largo del año, favoreciendo el crecimiento de una parte o de otra, destinándole más recursos.

Por ello, en el estado previo al reposo en el que, o bien las hojas han caído (en el caso de los frutales de hoja caduca como la vid), o bien esta su parte aérea en reposo (en el caso de los frutales de hoja perenne como los cítricos), las raíces están activas para tomar los nutrientes necesarios para el nuevo ciclo biológico.

Ilustración 1: Esquema de la dinámica raíces-parte aérea Fuente: (Campo y negocios, 2021)

 

Formas de aplicar fertilización poscosecha

La fertilización poscosecha se puede llevar a cabo de diversas formas:

  • Fertiirrigación: aportando los nutrientes necesarios a través del riego, aprovechando que las raíces están más activas tras la cosecha.
  • Vía foliar: esta debe de realizarse antes de que las hojas se caigan o de que entren en reposo los árboles ya que las hojas deben estar en buenas condiciones para maximizar la absorción de nutrientes.

 

La fertilización foliar puede ser un buen complemento a la fertiirrigación como aplicaciones correctivas cuando se presentan síntomas de deficiencias nutricionales o cuando queremos aumentar las reservas nutricionales del árbol para obtener una buena salida de la parada invernal. En este momento, se aprovecha que la fruta ha sido recogida pero que el árbol aún no ha entrado en reposo para realizar este tipo de aplicación, siendo una práctica común en muchos frutales.

En las aplicaciones foliares de macro y micronutrientes, se aportan nutrientes que sean móviles vía floema, para que se puedan translocar y formar parte de las reservas de las plantas.

 

Nutrientes importantes

En poscosecha es importante disponer de niveles adecuados de macro y micronutrientes:

MACRONUTRIENTES

  • Nitrógeno: es significativo en la parada invernal para asegurar una adecuada salida de ésta en la campaña siguiente. Entre el 20-30 % de las necesidades totales de nitrógeno se acumulan en este periodo.

Las de los otros dos macronutrientes, fósforo y potasio, en este periodo están entre un 10-15% de las necesidades totales. Todos los nutrientes son fundamentales para un desarrollo adecuado del árbol y la falta o exceso de alguno de ellos produciría problemas en el cultivo, de la cara a la próxima campaña.

  • Fósforo: ayuda tanto al crecimiento de la raíz, como a la floración y fructificación, ya que favorecen el proceso de la fotosíntesis, transporte de nutrientes, síntesis de proteínas, etc.
  • Potasio: actúa en el proceso de fotosíntesis, garantiza la elongación celular y, por tanto, al crecimiento de los tejidos del cultivo. Desempeña una función fundamental en la resistencia de la planta al estrés.

 

MICRONUTRIENTES

Los micronutrientes más importantes en poscosecha son el boro y el molibdeno, ya que son importantes para potenciar la floración, el cuaje y desarrollo del fruto, asegurando una buena cosecha.

  • Boro: es recomendable en poscosecha, ya que su aplicación en este momento es más efectiva que en primavera respecto a la concentración en las estructuras florales.
  • Zinc: es de gran importancia en el crecimiento, también está involucrado en la germinación del polen, por lo que es muy importante en el cuajado, como también en la síntesis de Auxinas, las fitohormonas que actúan sobre la elongación del tubo polínico y el cuajado.

 

Fertilización poscosecha en especies de hoja caduca

Estas especies, tras su recolección, se desprenderán de su hoja antes de su etapa de reposo. Por ello, se debe fertilizar en este periodo de tiempo entre la recolección y la caída de la hoja.

Una de las especies de hoja caduca más importante es la vid. A principios de primavera, la vid depende de sus reservas para realizar su brotación y crecimiento inicial de brotes y hojas. Dichas reservas están compuestas por carbohidratos como azucares y almidón que se encuentran acumulados en las estructuras permanentes de la planta: brazos, tronco y raíces, encontrándose en mayor proporción en estas últimas. Estas reservas solo son posibles gracias a la fertilización poscosecha, siendo recomendable las aplicaciones foliares.

 

Fertilización poscosecha en especies de hoja perenne

El olivo y los cítricos como el naranjo no tiran su hoja para el reposo, si no que entran en esta fase directamente tras un tiempo.

En el olivo, el potasio es un nutriente crítico en la poscosecha debido a su alto consumo durante la formación del fruto, que repercute directamente sobre:

  • El rendimiento graso y tamaño del fruto.
  • Los problemas para su absorción radicular en olivares andaluces sobre suelos calizos y arcillosos.

Atendiendo a su ciclo, pasada la campaña en los meses de enero y febrero, los niveles de potasio en hoja aumentan considerablemente hasta el cuajado del fruto, a partir de entonces, comienza a disminuir, descenso que durará hasta la recogida de la aceituna y será más acusado cuanto mayor sea la cosecha.

Pero además del potasio, debemos tener en cuenta otros macronutrientes como el fósforo y el nitrógeno y determinados micronutrientes esenciales si queremos restituir el equilibrio nutricional del olivo y asegurar la próxima cosecha, tanto en cantidad como en calidad del fruto.